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| Foto de @manupho_lv |
Cuenta la historia de un hombre que pensaba que la razón está por encima de los sentimientos; esto no es algo que siempre creyó, sino que aprendió a ser así por vivencias pasadas.
En su adolescencia, era una persona muy sentimental y entregada, pero la vida le hizo cambiar de opinión con tanto sufrimiento; modificando hasta la manera en que amaba.
Conoció una chica de la que se enamoró, lucho tanto por ese sentimiento que le tenía, que hasta olvidó su propio amor. Solo se enfocaba en hacerla feliz, en darle cariño y cumplir todos sus deseos... Olvidando los de él mismo.
Se volvió un ser vacío, poniendo como su norte la razón, y dejando de lado los sentimientos que pensaba que lo hacían débil, y poco a poco hasta su relación fue cambiando.
Todo eso por lo que había luchado, desapareció; su relación se hizo racional, con sentimientos pero con otra mirada, con otro enfoque. La felicidad de los que amaba seguía estando por encima de la suya, pero no lo hacían feliz a él.
Sin darse cuenta hasta sus facciones cambiaron, haciéndolo verse mayor, un poco mas amargado, un poco mas solitario.
Ahora, tiene una ideología modificada, en la que prevalece la razón ante el corazón y no se puede ceder ante esto, pues deben ser controlados o reprimidos...
A falta de sentimientos (que tenía guardado bajo un escudo de acero), empezó a pensar mas en sus pasiones, en el arte, en la fotografía; intentando llenar ese espacio que había en su pecho.
Pasaron los años llenos de momentos cotidianos, pocas cosas le sorprendían o animaban, sentía felicidad pero por momentos, había perdido su esencia... Hasta que conoció a una chica.
Fue un encuentro muy casual, pero algo le hizo brillar los ojos al mirarla; quizás su sonrisa, quizás su mirada, quizás la energía que emanaba, haciéndola ajena a toda esa frialdad que él guardaba.
Se hicieron muy amigos y sin querer se volvió a enamorar; pero ahora está en un dilema, pues no quiere sentir. Sin embargo lo hace, y se siente vivo, se siente feliz...
Sin querer, ha ido derritiendo ese hielo que ha mantenido por tantos años, y no sabe qué hacer, no sabe qué está bien. Es incapaz de traicionar a las personas que lo aman o aprecian, pero se traiciona a si mismo al no seguir su corazón.
Ahora está sufriendo por este dilema que no sabe si podrá resolver, pues está enamorado de una persona que no está a su lado.
Moraleja: a veces los golpes y las caídas nos vuelven radicales; una persona sentimental, que ha sufrido de desilusiones y decepciones se vuelve más racional, pero nunca podrá dejar de ser lo que es, aunque se ponga un escudo, nunca podrá alejarse para siempre de un sentimiento: del amor.

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