sábado, 30 de junio de 2012

Lo que sueño cada día...

Hay momentos en la vida en que suceden cosas inexplicables. Hoy pudo ser uno de esos días en el que pude perderme en tu mirada, saborear tus labios y decirte cuanto te amo. Repetir aquellos momentos en los que estamos solos tu y yo, sin que nadie nos molestase.

Amarte de ésa manera tan pasional, donde mis manos recorren tu cuerpo centímetro a centímetro. Descubrir tus puntos débiles, la manera en que tu respiración se agita y sentir tus manos aferrándose a mi cuerpo para evitar separación alguna. Y escuchar ésa palabra, aquella que mueve mi piso y me hace temblar.

Aquella palabra que dijiste por primera vez equivocadamente, te apenaste y te disculpaste, pero tiempo después la repetiste volviéndome a enamorar. Ésa frase repetida por todos, con múltiples significados y que sólo uno me importa a mí cuando tú la pronuncias. Cuando me dices 'TE AMO', es sentir que mi mundo se detiene y letra por letra retumba en mi interior llenando mi mundo de felicidad.

Amarte, es despertar cada día deseando que estés a mi lado, que lo primero que pueda ver sean esos labios, que me besaron por última vez antes de acostarnos y es lo primero que haré al despertarnos. Observarte mientras duermes, consintiéndote y viendo los movimientos de tu cuerpo casi imperceptibles por la tranquilidad de tu sueño. Es sonreír con cada recuerdo de los momentos juntos, revivirlos de tal manera que me pierdo de la realidad y provoco desastres durante todo mi andar.

Hoy pudo ser uno de esos recuerdos inolvidables, donde el tiempo se detiene para nosotros y pasa rápido para los demás. Como cada vez que estoy a tu lado, conociendo un poco más de ti, admirándote completamente para guardar en mi memoria ésa imagen de ti. Reconstruir poco a poco cada movimiento tuyo para así volverlo a vivir.

Quisiera no tener que alejarme de ti nunca, para que en vez de Recordar y Revivir cada momento que tuvimos juntos, pueda Actuar y Crear más recuerdos para un futuro. Quiero aprovechar todo los momentos ahora, para que cuando envejezcamos juntos sean más historias las que podremos recordar y contar. Porque se que mi vida será a tu lado y desde aquel día que nos presentaron comenzamos ésta historia que se acabará cuando muramos...

miércoles, 27 de junio de 2012

¿Pensar con la Mente o el Corazón?


Cuando una persona se enamora, debe estar dispuesto a correr todo tipo de riesgos, hay que tener presente que el amor es un juego donde no todo será felicidad y alegría. Habrán momentos malos o difíciles que pondrán a prueba los cimientos de una relación entre dos personas. Del mismo modo, la fortaleza emocional de cada uno de los individuos, provocando depresión y tristeza en cada uno de ellos.

Pero hay momentos en que uno de los dos puede tomar una decisión que no sea la correcta, son decisiones que quizás tengan dos tipos de reacción: mejorar la relación, o provocar un quiebre emocional para la pareja. A veces, las personas actúan de manera contraría al sentimiento, ya sea por un momento de debilidad o, simplemente, porque se dejaron llevar. De allí provienen la mayoría de los miedos, la verdadera razón de por qué hay gente que no confía abiertamente en el amor.

Y es que las relaciones de pareja son algo muy subjetivo, algo muy al azar. A veces se necesita mucho más que confianza para lograr confiar plenamente en tu pareja; y todo aquello que eres capaz de dar o de abandonar por la persona que amas no siempre es suficiente. Se necesita más que las infinitas ganas de compartir y estar con la persona que tanto te importa, el futuro juntos.

Ése futuro tan perfecto que planearon y que esperas con tantas ansias que se cumpla; mucho más que el más puro y profundo amor. Amar de ésa manera tan pura, sincera y llena de ilusión hace que no te fijes en la realidad de los hechos; a veces no te das cuenta que estás enamorado solo. Dar lo mejor de ti, no basta para una relación, ya que en una relación están dos personas, y si una no comparte los mismo sueños que tú, nada haces luchando por algo que no es correspondido.

Ahí está lo que algunos llaman "el error" en las relaciones, jurar que sólo con eso basta, porque la verdad no es así. El problema es que muchas personas se dan cuenta de esto en el último momento, cuando ya es tarde, cuando ya el daño está hecho. Cuando más ilusionado se está y más cerca nos encontramos de hacer realidad todos tus sueños, te das cuenta de la mentira que vivías, porque eras tú quien apostaba todo por una relación sin futuro.

De repente, ésa mítica y tan trillada pregunta cobra todo el sentido que puede tener tu propia existencia: ¿qué hice mal? El problema no es formularte la pregunta, sino el tiempo que pueda pasar desde ése momento, hasta el punto exacto en el que te das cuenta de que hay gente que simplemente no merece la pena. A raíz de esto,  pondrás los pies en la tierra, y tú serás la persona más importante para ti... Las cosas mejorarán un 100% porque aprendiste una lección y no volverás a cometer el mismo error.

lunes, 18 de junio de 2012

Carta de un novio a su novia

¿Por qué te quiero?
Hola mi vida, la verdad es que no tengo ni la menor idea de qué, ni cómo escribir esto, y hasta me da un poco de pena. Principalmente porque tú todo lo que escribes, le pones ése toque poético y romántico que te caracteriza. Segundo, porque jamás había hecho esto.
¿Sabes? hay muchísimas maneras de explicar lo que siento por ti, más físicas que verbales. Pero sin embargo, sigo sin encontrar ésa palabra que defina todos los pensamientos, todas ésas horas juntos, todos los besos, las caricias y esas miradas que sólo tú eres capaz de dar.
Podría decir que es mucho más que un "te quiero", y estoy cien por ciento seguro que es así. Ésa palabra que busco, que te susurraría al oído cada vez que enloquezca con tus besos; ésa palabra que está presente cada vez que escucho tú nombre. 
Ése nombre... que conlleva a pensar en ésa mirada de ojos claros, llenos de sinceridad y de ganas de AMAR. Que son capaces de transportarme al lugar más cómodo y puro del mundo, donde de fondo suena esa canción que define nuestra historia. La historia de cariño, inseguridad, amor y miedo que hemos escrito en sólo cuatro semanas... Ésa palabra, que le gritaría en la cara a quién sea capaz de dudar de esto tan bonito y perfecto que tenemos.
Todavía busco esa palabra que explique la belleza de tu sonrisa, ¡DIOS, TU SONRISA! es simple y sin rodeos. Mataría por ver tu sonrisa aunque sea unos segundos. Ésa sonrisa que brilla con luz propia y me deja ciego, maniatado, completamente desamparado y desconectado de cualquier tipo de realidad ajena a la que creamos tú y yo: una realidad perfecta.
Sólo queda pedirte ayuda a ti, mi novia, la dueña de mis pensamientos, de mis manos, de mis labios y única accionista de mi mirada; a encontrar ésa palabra. Sólo comparable a éste sentimiento tan fuerte y sincero que domina mi vida y que tiene dueña. TÚ.

viernes, 15 de junio de 2012

Enamorarse


¿Quién decide cuando es correcto enamorarse? En el colegio nunca nos enseñaron eso, no existe ninguna materia que explique que es el amor de pareja. Sí, es verdad, uno lo interpreta por lo que ve en las películas, en las familias unidas, los padres. Pero ¿está cerca todo lo que vemos de la realidad?
Dicen que de los errores se aprende, y ciertamente es así. Las personas durante la vida cometen millones de errores, algunos más dolorosos que otros. Pero en cuanto al amor, los errores son peor que perder dinero o dejar un trabajo.

Enamorarse de la persona equivocada, entregarle lo mejor de ti, pensar que te corresponderá siempre y que es la indicada. ¿Cómo saberlo? ¿acaso vienen instrucciones que expliquen el funcionamiento del corazón? No lo creo, las personas se dejan llevar por esos sentimientos, esa ilusión, esa química que uno cree sentir, y cuando nos damos cuenta estamos totalmente enamorados.

Ése sentimiento que todos queremos sentir pero pocos son capaces de arriesgar por miedo a sufrir. En éste tiempo he aprendido que no debemos arrepentirnos de nuestro pasado, siempre se aprende algo de todo lo vivido. Sólo hay que saber mirar el lado positivo.

Ahora, intentando responder la pregunta inicial, creo que hay que buscar las señales correctas para saber si es ésa la persona a la que debes entregarle tu amor. Dejarse llevar por los sentimientos es algo tan maravillosos, mirar a la persona y sentir esa sensación en la barriga que no te deja: nervios, pena, intimidad. Son esas señales de que alguien te gusta.

Verlo sonreír, sin importa nada más; que ese destello de alegría mueva tu mundo y te traslade a otro lugar, que invada tus sentidos. Cuando lo ves a los ojos, aprende a interpretar su mirada, ahí se encuentran los secretos del corazón. Aprende el idioma de las señales corporales; esto es importante debido a que nos comportamos diferentes y lo reflejamos en nuestros actos de manera inconsciente.

Pero yendo a la realidad, nada es así... Cuando una persona se enamora no lo decide, simplemente sucede. Así que ENAMORATE sin frenos, no le tengas miedo a lo que pueda suceder, nosotros no podemos controlar el corazón y no arriesgarse es peor que vivir con esa duda de qué hubiese pasado si... Dile a la persona que amas lo que sientes, y si no te corresponde por lo menos tendrás la tranquilidad de que lo intentaste.

Aprende que la vida está llena de decisiones, sólo debes seguir tu corazón y saber si es correcto. A veces nos equivocamos, pero de toda vivencia hay un aprendizaje... Por ello, vive cada día, enamórate sin miedo y vivirás a plenitud porque actuarás con el CORAZÓN.

miércoles, 6 de junio de 2012

Aquella noche oscura

Recuerdos, miradas, suspiros, sonrisas... Sí, son ésos los recuerdos que te dejan sin aliento, ésos que nunca olvidas. Una noche con pocas estrellas, en un carro, dos personas hablaban, se miraban, reían, soñaban. Pasaba el tiempo para el resto del mundo, pero ellos no lo percibían, estaban absortos el uno en el otro.

Hablaban de lo que sentían (ése cariño tan difícil de explicar), aquel momento en que se conocieron, la manera en que todo sucedió. Un futuro cercano, un miedo intenso, deseos de poder estar tranquilos toda la noche sin que nadie ni nada los molestase. Compartían un secreto oculto para el resto del mundo, ése que sólo se ve cuando miras con atención.

Aquel secreto desconocido, que sólo el tiempo lo vio venir, todo fue tan rápido, pero no impidió que sucediera. Luego de muchas sonrisas, suspiros y miradas pasó. Sí, aquella noche esas dos personas se dieron cuenta de que se podían enamorar.

Todo comenzó cuando decidieron salir, fueron al cine, a casa de unos amigos y luego, cuando ya eran cerca de las 12, dispusieron a irse. Él la iba a llevar a su casa, pero antes de llegar, se estacionaron unas cuadras atrás para poder estar más tiempo juntos, y solos. 

Estacionados, en silencio, con poca iluminación, una noche fría... Ahí estaban ésos dos jóvenes, bajo la luna que fue testigo de lo que sucedió. Ellos no lo esperaban, sabían que algo estaba sucediendo porque en todo ése tiempo juntos ya lo sentían. Pero fue esa noche cuando entendieron que se iban a enamorar.

Quizás aun les faltaba tiempo, pues todo es incierto, pero en cada momento es más profundo el sentimiento. Aquel momento, en el carro, ellos confesaron sus miedos, sus deseos, sus sentimientos... Se prometieron sinceridad, lealtad y entendieron que aquello no iba a terminar.

Miradas que gritaban lo que los labios no podían pronunciar, suspiros, y luego de un silencio eterno: un beso. Ése beso que dio inicio a que la imaginación volase, a que sus manos se encontrasen. Dos cuerpos separados por un espació casi imperceptible, dos corazones latiendo a la velocidad de la luz, dos personas jugando a parar el tiempo en la oscuridad.

Y así transcurrieron las horas, esos dos jóvenes no paraban de mirarse, en silencio; no hacían falta las palabras, ya todo estaba dicho, estaba escrito. Sonrisas, caricias y miradas. Él jugaba con el cabello de ella, la miraba, no podía creer estar ahí, confesándole, regalándole un pedazo de su alma con cada beso, cada mirada, cada palabra.

Ella le sonreía, le regalaba cada gesto, cada caricia, le hacía ver cuanto le quería. Se hundía en su mirada, viajaba, volaba en una nube donde nada podía bajarla. No quería que la noche acabará, quería estar ahí con ese chico, esa persona que la fue conquistando poco a poco...

Pero nada es eterno, aunque quisiéramos que fuese así, antes del amanecer se despidieron. Un último beso, una última mirada, un silencio que los penetró a los dos. Aquella noche se prometieron lo que dos enamorados hacen: estar juntos y luchar por eso que nacerá, por el amor que se tendrán.