Cuando una persona se enamora, debe estar dispuesto a correr todo tipo de riesgos, hay que tener presente que el amor es un juego donde no todo será felicidad y alegría. Habrán momentos malos o difíciles que pondrán a prueba los cimientos de una relación entre dos personas. Del mismo modo, la fortaleza emocional de cada uno de los individuos, provocando depresión y tristeza en cada uno de ellos.
Pero hay momentos en que uno de los dos puede tomar una decisión que no sea la correcta, son decisiones que quizás tengan dos tipos de reacción: mejorar la relación, o provocar un quiebre emocional para la pareja. A veces, las personas actúan de manera contraría al sentimiento, ya sea por un momento de debilidad o, simplemente, porque se dejaron llevar. De allí provienen la mayoría de los miedos, la verdadera razón de por qué hay gente que no confía abiertamente en el amor.
Pero hay momentos en que uno de los dos puede tomar una decisión que no sea la correcta, son decisiones que quizás tengan dos tipos de reacción: mejorar la relación, o provocar un quiebre emocional para la pareja. A veces, las personas actúan de manera contraría al sentimiento, ya sea por un momento de debilidad o, simplemente, porque se dejaron llevar. De allí provienen la mayoría de los miedos, la verdadera razón de por qué hay gente que no confía abiertamente en el amor.
Y es que las relaciones de pareja son algo muy subjetivo, algo muy al azar. A veces se necesita mucho más que confianza para lograr confiar plenamente en tu pareja; y todo aquello que eres capaz de dar o de abandonar por la persona que amas no siempre es suficiente. Se necesita más que las infinitas ganas de compartir y estar con la persona que tanto te importa, el futuro juntos.
Ése futuro tan perfecto que planearon y que esperas con tantas ansias que se cumpla; mucho más que el más puro y profundo amor. Amar de ésa manera tan pura, sincera y llena de ilusión hace que no te fijes en la realidad de los hechos; a veces no te das cuenta que estás enamorado solo. Dar lo mejor de ti, no basta para una relación, ya que en una relación están dos personas, y si una no comparte los mismo sueños que tú, nada haces luchando por algo que no es correspondido.
Ahí está lo que algunos llaman "el error" en las relaciones, jurar que sólo con eso basta, porque la verdad no es así. El problema es que muchas personas se dan cuenta de esto en el último momento, cuando ya es tarde, cuando ya el daño está hecho. Cuando más ilusionado se está y más cerca nos encontramos de hacer realidad todos tus sueños, te das cuenta de la mentira que vivías, porque eras tú quien apostaba todo por una relación sin futuro.
De repente, ésa mítica y tan trillada pregunta cobra todo el sentido que puede tener tu propia existencia: ¿qué hice mal? El problema no es formularte la pregunta, sino el tiempo que pueda pasar desde ése momento, hasta el punto exacto en el que te das cuenta de que hay gente que simplemente no merece la pena. A raíz de esto, pondrás los pies en la tierra, y tú serás la persona más importante para ti... Las cosas mejorarán un 100% porque aprendiste una lección y no volverás a cometer el mismo error.

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