viernes, 18 de octubre de 2013

Todo empezó aquel día en que nuestras manos se juntaron, hubo un silencio y un escalofrió que recorrió mi cuerpo. Luego de eso no hicieron falta palabras para saberlo.

            Cada noche recuerdo tus besos, la manera en que sonreías al mirarme y cómo sujetabas mi mano, la besabas; no necesitaba más nada.

            Las caricias juguetonas en mi cabello, tus chistes, tus besos, hacías feliz mi vida; no necesitaba más nada.

            Las miradas apasionadas en la oscuridad, tus manos recorriendo mi cuerpo, besos, caricias, pasión; no necesitaba más nada.

            Tus juramentos y promesas, un futuro juntos, volar, soñar, creer; no necesitaba más nada.

            Discusiones que solucionábamos en la cama, peleas enterradas en nuestros cuerpos, palabras olvidabas en besos; no necesitaba más nada.

...

Pero así como trajiste felicidad, te llevaste mi amor, deseamos llegar a un nivel difícil de alcanzar, sin saber lo que teníamos, en si lo podríamos soportar. Todo se marchitó, todo acabo. Ahora sólo queda el recuerdo de unos besos que nunca volverán.

Quemamos las etapas rápidamente, sin darnos cuenta que también se evaporaba nuestra relación. Ahora el pasado nos enseñará que esto del amor es una mata que debemos regar; sino cuando menos te lo esperes se marchitará.

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