Todo empezó aquel día en que nuestras manos se
juntaron, hubo un silencio y un escalofrió que recorrió mi cuerpo. Luego de eso
no hicieron falta palabras para saberlo.
Cada
noche recuerdo tus besos, la manera en que sonreías al mirarme y cómo sujetabas mi
mano, la besabas; no necesitaba más nada.
Las
caricias juguetonas en mi cabello, tus chistes, tus besos, hacías feliz mi vida;
no necesitaba más nada.
Las
miradas apasionadas en la oscuridad, tus manos recorriendo mi cuerpo, besos,
caricias, pasión; no necesitaba más nada.
Tus
juramentos y promesas, un futuro juntos, volar, soñar, creer; no necesitaba más
nada.
Discusiones
que solucionábamos en la cama, peleas enterradas en nuestros cuerpos, palabras
olvidabas en besos; no necesitaba más nada.
...
Pero así como trajiste felicidad, te llevaste mi
amor, deseamos llegar a un nivel difícil de alcanzar, sin saber lo que
teníamos, en si lo podríamos soportar. Todo se marchitó, todo acabo. Ahora sólo
queda el recuerdo de unos besos que nunca volverán.
Quemamos las etapas rápidamente, sin darnos
cuenta que también se evaporaba nuestra relación. Ahora el pasado nos enseñará
que esto del amor es una mata que debemos regar; sino cuando menos te lo
esperes se marchitará.
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